Un prospecto no se pierde por precio. Se pierde por olvido.
Ventrax le pone dueño, tarea y fecha en el momento en que entra. Y si nadie la atiende, avisa — a quien tiene que atenderla, y después a quien dirige.
El asesor que responde aquí es el mismo que puedes poner en tu sitio.
- Buenas tardes. ¿En qué le puedo ayudar?
- Se me están quedando prospectos sin atender.
- Es lo más común, y casi nunca es por falta de interés. ¿Cuántos vendedores son?
¿Qué pasa cuando alguien deja sus datos en mi sitio?
Tres cosas seguidas, sin que nadie intervenga: le asigno un dueño, le creo una llamada que vence hoy y le aviso por correo a esa persona.
El dueño no se elige a dedo ni por turnos: le toca al vendedor con menos prospectos abiertos. Si hay empate, a quien lleva más tiempo sin recibir.
Se hace por carga porque se corrige solo: si alguien está de baja, los suyos se le acumulan y deja de recibir sin que nadie tenga que acordarse de sacarlo.
- 00:00 Entra el prospecto Deja nombre y teléfono en el chat de tu sitio
- 00:00 Queda asignado Al vendedor con menos prospectos abiertos en ese momento
- 00:00 Se crea la llamada Pendiente, vence hoy, con el teléfono y lo que escribió
- 00:01 Sale el aviso Correo a esa persona, con copia a quien supervisa si la dejaste encendida
¿Y si mi vendedor no la atiende?
Entonces empieza a enfriarse, y eso sí se ve. Miro tres cosas todos los días y te las pongo en una sola lista.
Cada mañana a las 8:00 sale un correo a cada vendedor con lo suyo — y solo si hay algo. Un correo diario que casi siempre dice «todo bien» acaba en la papelera, y con él el día que traía algo.
Si lo que se enfría no tiene dueño, el aviso va a quien dirige, con asunto propio. Es el caso más caro: no es que se atienda tarde, es que no lo atiende nadie.
- Vencido Seguimiento de Distribuidora del Norte venció ayer
- Prospecto Talleres Ríos, sin contactar 3 días
- Oportunidad Renovación Grupo Salinas, detenida 14 días
¿Y si escriben cuando no hay nadie?
Contesto yo, con tu catálogo y tus precios. Y cuando la conversación pide una persona, la paso a la cola y aviso — sin que el cliente cambie de ventana.
Cotizo siempre «desde», nunca cerrado: lo que no está en tu catálogo lo confirma una persona. El asesor no inventa precios.
Antes de conversar pido nombre, teléfono y correo, así que el dato queda capturado aunque abandone la conversación.
- ¿Cuánto sale el mantenimiento de un equipo de 5 toneladas?
- Desde $4,800 el servicio, según el estado del equipo y si necesita refrigerante. ¿Es para una sola unidad o para varias?
- Son tres. Prefiero que me llame alguien.
- Claro. Le paso con un asesor ahora mismo — no cierre la ventana.
- En ese momento la conversación entra a la bandeja del CRM, con el prospecto ya creado y su llamada agendada.
¿Por dónde puede entrar la gente?
Por cuatro puertas — y las cuatro terminan igual: un prospecto con dueño, tarea y aviso.
¿Y cuando ya es cliente?
Sigue todo aquí: su cuenta, sus contactos, lo que le estás vendiendo y en qué etapa va. Con su factura, si la timbras con Solvrax.
¿Cada vendedor ve todo lo de los demás?
No, si tú no quieres. Quien supervisa ve la cartera completa; cada vendedor ve lo suyo. Sin esa separación, asignar es solo una etiqueta.
Le das el prospecto a Ana y Carlos lo sigue viendo y editando. Con el alcance separado, asignar significa algo — incluido el pipeline y los números del tablero.
¿Cuánto cuesta?
Depende de cuánta gente lo va a usar y de qué canales enciendas. Dime esas dos cosas y te paso una cotización.
No hay letra chica que descubrir después: lo que cambia entre planes es cuántos vendedores y qué canales de entrada quedan encendidos. El resto del CRM va igual.
Ahora te toca a ti
Pregúntale al asesor lo que quieras saber. Es exactamente lo que verían tus clientes en tu propio sitio.